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#JistoriRadio; Punk con Cumbia, el origen.

El determinar el punto de inicio de algo, lo que sea, es una cuestión que por alguna extraña razón obsesiona a nuestra especie. El inicio de la vida, el inicio del Punk, el inicio del Rock o ¿O cuál fue el inicio del Barros Luco? Y así un sinfín de otras eternas dudas. Y aunque rara vez logramos dar con total seguridad con la respuesta si hay consensos y en esos nos afirmamos para tratar de determinar quien partió con lo que los grandes medios del país, en un estallido de creatividad; catalogaron, etiquetaron y rotularon como #NuevaCumbiaChilena. La cumbia “Chilombiana” -término acuñado por “El macha”, protagonista de esta historia- como preferimos mencionarla, tiene su comienzo en el final de los Rockeros 90tas y comienzos de un enigmático 2000 en la vida musical Chilena. Las nuevas tecnologías comenzaban a hacer caer a pedazos el negocio de las grandes disqueras el que se hacía humo luego de décadas de reinado, dejando solamente incertidumbre sobre el devenir. En este contexto enrarecido una banda del sub-mundo musical chileno -de esas que no invitan a los matinales- comenzaba a fraguar lo que sería uno de los movimientos musicales más importantes del país. Se trataba de la banda -a estas alturas de culto- de Ska, Punk, Reggae, cumbia y otras especias, “La Floripondio” -agrupación formada por ahí por el 1991 en Villa Alamana, comuna ubicada en la región de Valparaíso- ligada al ambiente Punk, anarquista y contestatario, cosa que reafirma su vocalista Aldo Asenjo “El macha” en una de sus pocas apariciones en tv nacional, específicamente en el programa el mirador en el año 1995, donde es presentado por el conductor como “Verdulero de día, músico de noche en los faldeos del cerro donde aparece la virgen de Villa Alemanda.” Respondiendo a la pregunta ¿Por qué haces música?... “Necesidad, descarga, Violencia…”, responde reflexivo. Luego grabaciones de antaño, que muestra a la banda sobre una especia de antiguo vehículo, al aire libre, comenzando el “desmadre” ante un público en su mayoría Punk. Ahora, ¿cómo pasa esta banda de Región marcada por la rebeldía, el Punk y el rock a ser una de las piezas claves en el resurgimiento de la música fusión en Chile? Y la respuesta no es tan compleja, dado que la banda a pesar de tener un público muy marcado, siempre se auto-definió como una mezcolanza de ritmos. Una agrupación que experimentaba constantemente sonoridades, motivados principalmente por la diversidad de influencia de la banda. La cosa es que comienzan a entonar entre presentación y presentación algunas joyitas del catálogo popular latinoamericano, así como para ir soltando las manos antes de cada show. La idea fue tomando fuerza, más en algunos que otros integrantes de la Floripondio. Se sumaron otros y ya está, llegando el nuevo milenio, el gustito se transformó en gusto y el rato de distención en un proyecto, que se hace disco en el trabajo “Arriba las nalgas” en el año 2001, que incluía clásicos como “La piragua”, “Daniela” y “Loco, Loco”, todo bajo el nombre “Chico Trujillo”. Cumbias clásicas, pero que sonaban diferente, llámelo como quiera; más velocidad, más Rock, más Punk, más ska, el debate está abierto. ¿Era sólo tocar cumbia? Al menos para “El macha” no, “Nunca me he sentido solamente como una banda de cumbia. Siempre hubo entre medio reggae, ska, pedazos que se parecen a Carlos Santana, y otros más sicodélicos” (Reportaje diario la tercera 06-09-14). Aunque la discusión sobre el aporte musical de la Floripondio y luego Chico Trujillo da para largo, los resultados en términos de popularidad son innegables, siendo su música chispa pura para una generación que comenzaba a prender con la bohemia ligada al ámbito universitario y a reunirse en “El galpón Víctor Jara” –centro cultural, administrado por la fundación Víctor Jara, ubicado en pleno centro de Santiago, frente a la popular plaza Brasil. Fue clausurado indefinidamente por la autoridad comunal en el año 2013- apareciendo también otros aliados como las bandas; “JuanFe”, “Banda conmoción”, “La mano ajena” y desde una corriente más rock “Guachupé”, sin olvidar lo que habían logrado agrupaciones como “SantoBarrio”, “Cholomandinga” y el histórico “Joe Vasconcellos”. Dieron el apoyo y la música a una ola de artistas como; “Santaferia”, “Villa Cariño”, “Moral distraída” y otros más recientes como “SondelValle”, “Negros de Harvar” y “la Combo Tortuga” entre otros. Todo un movimiento artístico que sigue más vigente que nunca, ocupando espacios en los medios tradicionales, participación en grandes festivales del país, siendo numero puesto en cada celebración a nivel comuna, etc. En resumen un constante crecimiento de esta atípica historia de éxito, marcada por la auto-gestión, la cumbia, el rap, el punk, el ska, el trabajo, la amistad y el mestizaje sonoro, capaz de llenar estadios, organizar hinchadas y poner a bailar en el centro de la pista al siempre amargado prejuicio.